¿Cómo ahorrar si estás pagando deuda?: método claro y realista

Ahorrar mientras amortizas préstamos puede parecer contradictorio. Sin embargo, en finanzas personales, como ahorrar con deudas no es un oxímoron: es una estrategia que te permite cortar intereses futuros, dejar de depender del crédito ante imprevistos y recuperar poder de decisión. Esta guía te explica cómo priorizar, qué cantidades reservar, cuándo acelerar los pagos y cómo medir si tu plan funciona.

Por qué ahorrar con deudas no es una contradicción

Si todo tu excedente va a las cuotas y no tienes un colchón, cualquier gasto inesperado te obliga a volver a endeudarte. Eso encarece la vida. Un pequeño fondo de emergencia reduce esa vulnerabilidad y, paradójicamente, abarata el coste total de tus deudas porque evita que añadas más intereses a la bola. La clave es el orden: primero estabilidad mínima; después, aceleración inteligente del pago.

Orden de prioridades: seguridad, luego velocidad

La jerarquía de decisiones para como ahorrar con deudas funciona así:

1) Fondo de emergencia “starter”

Antes de correr, estabiliza. Reserva un colchón inicial (por ejemplo, entre 500 y 1.000 euros o cerca de un mes de gastos esenciales) en una cuenta separada. No es un ahorro aspiracional; es un airbag para frenar nuevas deudas. Durante esta fase, mantén el pago mínimo de todas las obligaciones para no entrar en mora ni activar recargos.

2) Aceleración selectiva del pago

Con el colchón cubierto, dirige cualquier excedente a la deuda más cara por TAE (estrategia avalancha). Si te cuesta mantener la motivación, puedes empezar por la más pequeña (estrategia bola de nieve) para lograr victorias rápidas. El objetivo es concentrar pagos extra en una sola deuda y, al saldarla, “trasladar” esa potencia de fuego a la siguiente.

3) Mantener un ahorro sistemático

No abandones del todo el ahorro mientras amortizas. Aparta una pequeña transferencia automática (aunque sean 25–50 euros/mes) para no volver al crédito con cada percance. Es el mantenimiento preventivo de tu plan.

Método de 90 días para poner orden

Fotografía de tu flujo de caja

Durante un mes, registra ingresos y gastos reales. Distingue entre fijos (alquiler, suministros, transporte necesario, alimentación básica) y variables. Identifica sangrados invisibles: comisiones bancarias, suscripciones infrautilizadas, duplicidades en telefonía o plataformas.

Presupuesto inverso: págate primero

Define tres “sobres” digitales al empezar el mes: colchón/ahorro, deudas y vida. Transfiere de forma automática el ahorro y los pagos de deuda el día de cobro. Vivir con lo que queda es la regla; no al revés.

Estrategia de amortización: avalancha o bola de nieve

La avalancha (por TAE) minimiza intereses; la bola de nieve maximiza adherencia. Elige la que puedas sostener seis meses seguidos. La consistencia gana a la perfección.

Automatiza y sincroniza fechas

Alinea los vencimientos con el ingreso principal. Unifica fechas para reducir errores. Si la entidad cobra comisiones por impago, plantéate adelantar 48–72 horas la orden.

Dónde recortar sin vivir peor

Las oportunidades de ahorro sostenible no están solo en “gastar menos”, sino en pagar menos por lo mismo:

  • Finanzas del día a día: elimina comisiones de cuenta y tarjeta, revisa tarjetas rotativas caras y mueve compras a débito. Si usas tarjeta de crédito, configura amortización total a fin de mes.
  • Seguros y telecomunicaciones: negocia o cambia. Un ajuste realista del capital asegurado o una portabilidad bien planificada libera decenas de euros al mes.
  • Suscripciones y hábitos: concentra plataformas por temporadas, alterna gimnasios o usa bonos. Un recorte quirúrgico, no punitivo, es el que perdura.
  • Negociación de deudas: solicita rebaja de tipo, eliminación de comisiones o cambio de producto. La consolidación solo tiene sentido si el TAE efectivo baja y el alargamiento del plazo no dispara el coste total. Pide por escrito TAE, comisiones y coste acumulado para comparar.

Aumentar ingresos: el acelerador infravalorado

Vender activos infrautilizados, realizar encargos puntuales, horas extra, tutorías o trabajos de fin de semana. Destina un porcentaje fijo de ese ingreso adicional al pago acelerado y al ahorro (por ejemplo, 80 % a deuda prioritaria y 20 % a ahorro). Es más eficaz conseguir 150 euros extra al mes que recortar gastos que ya están optimizados.

Reglas sencillas que funcionan

  • Regla 70/20/10 (versión con deudas): 70 % vida esencial, 20 % deudas y 10 % ahorro. Al liquidar la primera deuda, reconfigura a 65/25/10 o 60/30/10 para acelerar sin asfixiarte.
  • Cada subida de sueldo tiene dueño: compromiso de destinar al menos la mitad de futuras subidas o pagas extra a deuda/ahorro durante 12 meses.

  • Separación de cuentas: una para gastos fijos, otra para variables y otra para ahorro. Menos fricción, más disciplina.

Ejemplo práctico con números reales

Imagina ingresos netos de 1.500 €/mes. Deudas:

— Tarjeta: 3.000 € al 22 % TAE (mínimo 90 €/mes).

— Préstamo personal: 5.000 € al 9 % TAE (cuota 108 €/mes).

Planteamiento:

  1. Fondo de emergencia inicial de 600 € en tres meses (200 €/mes), manteniendo mínimos de deuda.
  2. Después, 240 €/mes a la tarjeta (90 € mínimo + 150 € extra) hasta liquidarla; mantener el préstamo en su cuota.
  3. Al terminar, redirige esos 240 € al préstamo.

Impacto cuantitativo en la tarjeta:

  • Si pagas solo el mínimo de 90 €, tardas aprox. 52 meses y pagas cerca de 1.679 € en intereses.
  • Si pagas 240 € desde el inicio, la tarjeta se liquida en 15 meses y los intereses rondan 439 €.
  • Si dedicas tres meses a crear el colchón pagando solo el mínimo y luego pasas a 240 €, liquidas en 17 meses con intereses totales en torno a 570 €.

Conclusión del ejemplo: crear un colchón retrasa dos meses el “cero deuda” en la tarjeta y añade unos 130 € de intereses frente a empezar duro desde el primer día, pero evita recurrir a crédito ante imprevistos. El coste de esa prudencia es pequeño comparado con el riesgo de volver a endeudarte caro por no tener reserva.

Señales de que tu plan está funcionando

  • La deuda total (no solo la cuota) baja todos los meses.
  • Mantienes al menos un mes de gastos esenciales en el colchón y no lo usas para consumo.
  • Reduces el TAE ponderado de tu deuda (por rebaja negociada o por saldar la más cara).
  • Puedes absorber un gasto imprevisto medio sin recurrir a crédito.

Errores que sabotean el ahorro con deudas

  • Perfeccionismo paralizante: esperar el momento ideal para empezar. Empieza con lo que hay.
  • Consolidar sin comparar TAE y coste total: cuota más baja no siempre equivale a deuda más barata.
  • Usar el ahorro como “vía de escape” para caprichos: el fondo es para imprevistos, no para consumo.
  • Ignorar el calendario: las fechas de cobro y de pago deben sincronizarse; la fricción genera comisiones

Plan mínimo de 12 semanas

  1. Semanas 1–4: inventario, presupuesto inverso, activar ahorro automático y mínimos al día.
  2. Semanas 5–8: colchón “starter” completado, arranca avalancha/bola de nieve, renegocia tipos y suscripciones.
  3. Semanas 9–12: automatiza el extra de deuda, consolida hábitos y define qué harás con la primera deuda liquidada (destinar toda la cuota liberada a la siguiente).

Conclusión: disciplina sencilla, resultados compuestos

La fórmula de como ahorrar con deudas no es heroica: colchón pequeño primero, pagos mínimos al día, aceleración selectiva con método, automatización y una o dos decisiones de negociación bien ejecutadas. La combinación de estabilidad y enfoque reduce intereses, devuelve control y evita recaídas. Empieza por un cambio que puedas sostener este mes; el resto es efecto compuesto.